Con esta foto, tomada en el Monte Koya el 4 de abril de 2004, se inicia la serie de cincuenta y cinco que integran la exposición Formas de Japón, que se inauguró el jueves 9 de agosto y estará abierta al público hasta el 30 de septiembre en la Casa de Cultura Reyes Heroles, en Coyoacán, en la Ciudad de México. Las fichas que figuran al pie de las fotos en la sala conservan los títulos originales en inglés (siempre de seis palabras) pero incluyen versiones al español, a veces muy libres (pero siempre en modulación de endecasílabo). El que quiera ver las imágenes en el orden en que se colgaron, puede seguir este enlace.
martes, 14 de agosto de 2007
La misma senda aún y todo el día
domingo, 5 de agosto de 2007
Seis poemas de paso
¡Qué emocionante,
un nuevo amor —y pronto,
qué cosa grave!
en una sola noche,
a la enfermera!
*
Más y más bajas
las últimas palabras
más y más bajas.
*
Sólo dos cosas
quisiera: el Paraíso
y no morir.
*
Cuando murió,
bien muerto que hubo sido,
qué hombre cumplido.
*
Pasan las gentes
de toda condición
y cae la noche.
miércoles, 1 de agosto de 2007
domingo, 29 de julio de 2007
in my beginning is my end
El nombre del Yasaka jinja (八坂神社) proviene de la era Meiji pero el santuario, que antes se llamó Gion–sha y como Gion–san es conocido por los habitantes de la ciudad, data del siglo VII y es uno de los santuarios shinto más populares de Kioto. Mucha gente cumple ahí con los rituales de Año Nuevo, y hay que cruzar el atrio para ver en el Parque del Maruyama, durante unos pocos días de primavera, el cerezo más frondoso de la ciudad. El Yasaka jinja (八坂神社), del que hay 3000 santuarios subsidiarios en Japón, está consagrado a los dioses Susano-o-no-Mikoto, su esposa Kushinada-hime-no-Mikoto y su hijo Yahashira-no-Mikogami. Para pedir a esos dioses protección contra la epidemia que azotaba a la ciudad, en el año 869 se sacaron en andas los mikoshi (altares portátiles) del santuario. Fue el origen del Gion matsuri, el más importante de los festivales japoneses tradicionales. La foto al que estas líneas sirven de pie está tomada en la escalinata a la entrada del templo, durante el festival. El título es una cita de una cita y una broma privada.
jueves, 26 de julio de 2007
2828 poemas japoneses
miércoles, 25 de julio de 2007
Una luciérnaga en su mano
El pequeño santuario de Kibune, en las montañas al norte de Kioto, está consagrado a Takaokami no kami, deidad de la lluvia. Kibune puede traducirse como “barca amarilla” o “barca sagrada”, y las dos lecturas tienen sentido. Un diminuto jardín de arena en el atrio representa la barca en que una diosa descendió del cielo, según unos, o una princesa remontó el río desde Kioto, según otros, para probar las aguas del manantial que allí brota. Mana agua sagrada (goshinsui 御神水) de virtudes curativas que se transmiten a las del río Kibune, en cuyo margen se suceden hoteles y restaurantes. En verano se puede cenar sobre el río, en tarimas (kawadoko 川床) que cruzan de una a otra ribera. Y durante algunos días se ven las luciérnagas, que vuelan a lo largo del río. Pero la primera que vimos este año, el 30 de junio, la recogió Monse del piso, al pie de la escalinata que sube hasta el santuario.
El santuario de Kibune es propicio a los enamorados. Es fama que la poeta Izumi Shikibu lo visitó para recobrar a un amante distraído y tuvo junto al río esta visión, en la que se recobró a sí misma:
物思へば 澤の螢も 我身より あくがれ出づる 魂かとぞみる
¿En qué pensaba
cuando vi esas luciérnagas
en la ribera?
Como ellas,
mi alma,
fuera de mí,
vagaba.
Copio la definición que da Haruo Shirane (Classical Japanese Reader and Essential Dictionary, Columbia University Press, 2007.) del verbo “AKUGA-RU (憧る): 1. (of the soul) to depart from the body and wander. 2. to leave home and wander about. 3. to fall madly in love and become distracted. 4. to grow distant from some one has been close to.”
sábado, 21 de julio de 2007
El avión de Aguilar
«La vida social en Tokio era intensa en esos días. No sólo nos invitaban las autoridades imperiales y los Cónsules latinoamericanos sino también los Embajadores de Francia, Estados Unidos, Brasil, Colombia, Chile, México. Este último, el general Aguilar, era una personalidad rebosante de ingenio, buen humor y simpatía. Todos sus actos llevaban la marca de la franqueza y la lealtad a sus ideas. “Yo fui uno de los Dorados de Pancho Villa” solía decir para manifestar que no se arredraba ante nada. Cuando circuló en Tokio la noticia de que Madrid estaba en vísperas de caer en manos de los rebeldes y de que corría peligro la República, el general mexicano fue en busca de su avión particular, en el aeródromo de la capital japonesa, y alzó vuelo anunciando que iba en socorro de los republicanos españoles. Pero el avión no respondió al entusiasmo de su piloto y no pudo elevarse lo suficiente, cayendo a pocos pasos de la pista. El general Aguilar sacó de la aventura la nariz rota y algunas contusiones, salvando su vida por milagro.»
El Diccionario Porrúa de Historia, Biografía y Geografía de México y las Biografías de políticos mexicanos 1935-1985 de Roderic Ai Camp dicen que Francisco Javier Aguilar González era hidalguense (Ixmiquilpan, 1895; México, D. F., 1972) y en cambio el Diccionario biográfico revolucionario de Francisco Naranjo y el Diccionario biográfico de Nuevo León de Israel Cavazos lo dan por regiomontano y nacido en 1893. Ninguna de esas fuentes recuerda que haya formado filas entre los dorados de Villa, pero sí que era primo hermano de Francisco I. Madero. Llaman la atención el avión particular (¿desde cuándo lo tendría?; ¿dónde lo compró?; ¿lo llevó desde México?) y la independencia del tan arrojado cuanto precipitado propietario y piloto, que cumplió sin embargo muchos encargos diplomáticos luego del de China y Japón (donde no fue Embajador, sino Ministro), pues Francia, Portugal, Suecia, China, Brasil y Argentina lo recibieron como Embajador.
viernes, 20 de julio de 2007
Imbécil
En la casa de Nada, las cigarras
El martes empezaron a zumbar las cigarras. Como en la primavera las flores en los cerezos, brotan en todos los árboles a un tiempo. Una que se adelanta es buena noticia: voz de inminencia, señal de que esperemos. Una espiga es todo el trigo (Octavio Paz: "Refranes") pero una flor no es todos los cerezos. Así las cigarras: de pronto una mañana se desata el escándalo en el pueblo.
Hace poco más de dos años, a fines de junio, de paso en Kobe, decidimos de pronto, porque nos quedaba cerca, visitar la casa de Tanizaki. Una casa rentada de dos plantas en el distrito de Nada, donde vivió apenas dos años, pero que sirvió de modelo a uno de los escenarios centrales de Chijin no Ai y se conoce por eso como "la casa de Naomi". También ocurre ahí Sasame Yuki (que quiere decir "nieve ligera" pero se conoce como Las hermanas Makioka). Tenía, para ser japonesa, muy buen tamaño y la distribución parecía ideal para un escritor. No había nadie, además de la anciana que nos vendió las entradas y luego desapareció sigilosamente, así que nos atrevimos a sentarnos un segundo en el sofá de la biblioteca y luego me arrodillé un momento ante el mínimo escritorio del estudio. Afuera, en el jardín, sonaban las cigarras. No las habíamos escuchado hasta entonces en Kobe, y no volvimos a escucharlas fuera de ahí sino muchos días después, en Tokio.
Luego, el abril siguiente, desmontaron la casa para trasladarla a un parque cercano, en Higashi Nada, donde también planeaban reconstruir la que el propio Tanizaki se había diseñado y que se vino abajo con el terremoto de 1995. No sé si lo han hecho.