lunes 15 de junio de 2009
martes 2 de junio de 2009
Estaba en mi buzón el otro día
Nueva edición del Hôjôki en la versión española de Masateru Ito que ya hemos comentado aquí hace tiempo. En Emecé, con un prólogo de María Kodama que no añade mayor cosa a lo dicho por el traductor en la introducción y se demora en cambio en una consideración equívoca del Chiteiki (que no es una "obra china en prosa" sino en todo caso una "obra en prosa china" y, si bien es tenida en general como modelo e inspiración del Hôjôki, es innecesario descartar como el original que Kamo no Chômei habría traducido, pues nadie lo ha tomado por tal) pero que acaso ayude a vender el libro. Ojalá que la próxima edición pueda ser bilingüe.
lunes 25 de mayo de 2009
No todo es la joya en el vestido
Tres horas apenas para recorrer a medias los pasillos. Había, por supuesto, libros: de bolsillo y de vitrina, populares y exquisitos, mínimos y desmesurados, nacionales sobre todo pero también de ultramar, casi regalados e inaccesibles, todos más o menos usados y más o menos viejos: de pocos años y de más de un milenio, de cincuenta yenes y de un millón. También enciclopedias y revistas, grabados occidentales y orientales, carteles y mapas y tarjetas postales, emaki y ukiyoe y otsue, abanicos y conchas y monedas y tablillas de bambú, y otras cosas distintas del papel y en las que también se escribe aquí, como granos de arroz y pastillas de incienso. Había tal vez ex libris, pero no nos dio tiempo de buscarlos.
Me entretuve en el puesto de la Librería Tani que exhibía una copia milagrosamente exacta del Nishi-Honganji-bon Sanju-rokunin-shû 西本願寺本三十六人家集, la antología de los Treinta y seis poetas inmortales, Sanjûrokkasen, primer impreso en tsugigami, del siglo XII, que se cuenta por la calidad del papel y la caligrafía entre las grandes obras de la cultura Heian.

Pero estuve sobre todo mucho tiempo hojeando, en los libreros de Hagi, dos preciosos volúmenes de traducciones de Daigaku Horiguchi: su versión de Le bateau ivre y una antología de poesía francesa. Horiguchi, poeta mayor y principal introductor de la poesía francesa en Japón, vivió el final de su adolescencia en México, donde su padre encabezaba la legación diplomática. Simpatizó con Madero y cruzó la Decena Trágica, a la que dedicó páginas de sus memorias. Aprendió francés, empezó a escribir poesía y frecuentó los burdeles. (En sus versos mexicanos, que hablan de putas y nopales, llora un niño abandonado por el poeta: luego lo habrán llamado Chino.)

Nada de eso nos trajimos, sin embargo. Apenas los dos grabaditos que aquí se ven, una vieja revista de cine en homenaje a Yasujiro Ozu que reproduce algunos de sus guiones principales y poco más. Lo importante, como saben y sabía Gensei, es la inminencia que lo imanta todo.
VOY A KIOTO Y ME PIERDO EN EL MERCADOEl poema alude a una historia china. La policía había capturado a un ladrón que intentaba robar una gran pieza de brocado en un mercado atestado, y cuando le preguntaron por qué lo había hecho respondiò: “No vi la gente, vi solo el brocado.” “La joya en el vestido”: es, en los sutras, la naturaleza del Buda.
Me gusta leer libros: soy de esos,
cien autores me esperan todo el tiempo.
Corté mis otros lazos con el siglo
pero este no puedo interrumpirlo.
Siempre con la esperanza de un hallazgo
voy a Kioto y me pierdo en el mercado.
Igual que aquel ladrón ante el tejido,
ya no advierto ni el polvo ni el gentío.
Por las nueve avenidas que palpitan
mi espíritu se aclara, agua tranquila,
y vislumbro tesoros donde miro
—no todo es la joya en el vestido.
Gensei (1623–1668)
sábado 23 de mayo de 2009
Y yo que no esperaba una respuesta
Entre las muchas cosas que me interesan de Japón no están las geishas. Nos han acompañado en alguna cena, hemos llevado a los amigos a verlas aparecer, reales o simuladas, por los crepúsculos de Gion y Pontochô, hemos leído los libros y visto las películas, y poco más. Bastante para responder las preguntas recurrentes. Pero hace un mes, por sugerencia de Arturo, que vive en los alrededores —a cinco minutos, con sus zancadas de gigante presuroso—, asistimos al Kitano Odori, el festival escénico de primavera de las geiko de Kamishichiken, el barrio de geishas más antiguo de Kioto, que data del siglo XV o XVI. Las siete casas de té que le dan nombre al lugar (kamishichiken 上七軒: “siete casas altas”) se construyeron con maderas que habían sido del Kitano Tenmangu, el santuario dedicado a Sugawara Michizane, durante la reconstrucción del periodo Muromachi. Arturo nos había avisado que el museo del santuario, habitualmente abierto solo los días veinticinco, y que por una razón u otra nos habíamos perdido aun acudiendo en la fecha debida, podría visitarse durante todo abril, de modo que fuimos ahí y luego dimos una vuelta por el barrio. Las calles estrechas, las casas de té, las tiendas tradicionales, el teatro mínimo de madera, todo tiene un aire de íntimo sosiego mucho más interesante que el de Gion, tan lleno de turistas ansiosos de capturar la imagen de una geisha pasajera. También la actuación de las geiko, refinada y sutil y con algo a la vez de ingenuidad infantil. Gran arte de antigua tradición en un festival de pueblo. Estas son fotos de ese día.
Ya he explicado alguna vez por qué mis fotos de Flickr tienen títulos en inglés de seis palabras. Es en memoria de Hemingway, y porque respetar esa sencilla regla, una vez vuelta hábito, me facilita las cosas: veo una foto y se me ocurren, más o menos de inmediato, seis palabras. Por ejemplo, para la que hay aquí, “Do you happen to know her?”
Era una pregunta retórica, desde luego, escribo esas frases sin pensar. Nunca esperé que alguien la respondiera, ni que esa y otras fotos de mi serie sobre Kitano Odori suscitara el debate entre un pequeño grupo de fotógrafos de Flickr que, a diferencia mía, están seriamente interesados en geishas y geikos, y bien informados al respecto —aunque no sé si alguno lo esté tanto como Melissa Chase.
viernes 22 de mayo de 2009
Donald Richie y el cine japonés
"Japón es el lugar, el tema, la ocasión del flujo de libros brllantes que Donald Richie ha ido sacando sobre las paradojas de la modernidad, la cultura y la diferencia cultural, el mundo de la imagen, el arte, la conducta, la belleza, la moda, la conformidad, la sinceridad, los placeres de ser extranjero. (...) Nadie ha pensado tan amplia y concretamente (tan útilmente, por lo mismo) como Richie sobre cómo una determinada cultura suma contradicciones, les da coherencia, las trabaja, resiste el cambio y cambia. Donald Richie es un Tesoro Internacional Viviente".La siguiente es una conversación sobre el cine japonés, tema sobre el que Richie es, sin duda alguna, el mayor experto no japonés.
miércoles 20 de mayo de 2009
Estuviste conmigo quince años
Estuviste conmigo quince años,
sirviéndome de apoyo en mis paseos:
por la ciudad en flor, tarareando;
bajo la luna, en montes de frontera.
No cumplo todavía los cuarenta
y ya soy menos músculos que huesos.
Puedo ahorrarme la capa y el sombrero,
pero no andar sin báculo un instante.
Y resulta que al pie de la escalera
vino a quebrarte en dos un paso en falso.
No eres ropa, no puedo remendarte,
ni tienes cuerdas que ponerte nuevas.
Se te nota la edad, palo reseco,
y en qué frágil materia te formaron.
Miro este mundo nuestro en el que todo
lo que tiene una forma se deshace
“lo mismo que el rocío y el relámpago”,
según dicen que Buda predicaba.
¿Quién podría dudar que es la verdad?
Hasta el cielo y la tierra tienen término.
Hay por suerte bambú, verde y pujante,
para apoyar mis huesos y mis nervios.
Formaré de una caña mi cayado
para llegar a la estación de término.
* * *
El monje Gensei (1623–1688), escribió estos versos cuando el muchacho que era su sirviente se paró sobre su bastón y lo quebró. La frase entre comillas es del Sutra del Diamante.
lunes 18 de mayo de 2009
viernes 15 de mayo de 2009
Mientras al fondo pasan las montañas

sábado 9 de mayo de 2009
El poeta se lava la cabeza
Miro el peine y el agua, y lo que va cayendo.
Lejos mis años y el que fui, ya no me tengo.
No me digas que pierdo cada día el cabello:
mejor ve cómo crecen las barbas de mis nietos.
Shimada no Tadaomi (829 – 891)
* * *
Kanshi. De la versión inglesa de Burton Watson en Japanese Literature in Chinese, Columbia University Press, 1975.














