viernes, 26 de diciembre de 2008

¿Qué buscarás tan lejos, en la luna?


La belleza legendaria de la Emperatriz Yang Tai Zhen, que avergonzaba a las flores, desató el amor sin medida del Emperador Tang Xuang Zong y el poema en que Po Chu-i lo canta, pero se le atribuyen también los errores políticos del gobernante, la revuelta de An Lu-Shan y su propia muerte. A su imagen, dicen, mandó hacer Xuang Zong en madera de ciprés la estatua coronada de la Diosa de la Misericordia que ocho siglos después, en 1255, el monje Tankai trasladó al templo Sennyu-ji, en las montañas del sur de Kioto a cuyo pie se extiende el Tofuku-ji. Allí se la conoce como Yokihi, versión japonesa de la pronunciación Yang Guifei, familiar a Occidente (Guifei significa "concubina imperial"). Aparece, por ejemplo, en el segundo de los tres poemas que componen la suite "Luciérnagas" en las Canciones para cantar en las barcas de José Gorostiza:
Sonrojada de brisa te pareces
a Lady Yang Kue-Fei
en la fiesta imperial de la peonía,
porque, también así, jugaba entonces
a ser la nube de colores lenta
y el rocío translúcido en la tarde.

¡Qué lejanías
tienes para jugar a las ausencias!
Como el "hueledenoche" embelesado,
sólo das un perfume
que se pierde distante a la sordina.

¿Qué buscarás tan lejos, en la luna,
si no luciérnagas?
Dicen que el viudo Xuang Zong no soportaba la visión de la luna, pues le recordaba la belleza de Yang, y que al adivinarla bajaba la vista y susurraba versos que habían compartido:
En el cielo seríamos dos pájaros,
y dos ramas trenzadas aquí abajo.


jueves, 25 de diciembre de 2008

¿Y qué será lo que hay adentro?


Just some cards to keep playing, originally uploaded by ionushi.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Todo lo que tenemos por ahora


I failed to give him credit, originally uploaded by ionushi.

Está con mucha frecuencia, no sé si todos los días, sobre el puente de Shijo, en Kioto: detrás se ve ese viejo restaurante chino, el Tohkasaikan (東華菜館), de tan digna apariencia y buena vista como mala comida.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Mira la luz: esto que pasa aquí


Esta foto es de chillhiro.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Uno que fue mi alumno me visita

El interesantísimo Ôe no Masafusa según Kikuchi Yosai

Uno de mis alumnos más simpáticos del año pasado, que en unos meses se graduará para ingresar a la escuela de policía de la prefectura de Hyogo (y que, dicho sea de paso, decidió estudiar español porque el número de criminales hispanoparlantes ha aumentado en los últimos años en Japón) me cuenta que pasará las próximas semanas en su pueblo, Takasago, y añade: “Es muy famoso por los pinos y los cerezos. Aparece dos veces en Hyakunin Isshu”. Y me los dice. Son estos:

誰をかも 知る人にせむ 高砂の 松も昔の 友ならなくに
tare wo ka mo shiru hito ni semu takasago no matsu mo mukashi no/ tomo nara naku ni

¿Habrá quedado
alguno de los míos?
En Takasago
los pinos son muy viejos
pero no son amigos.


藤原興風 / Fujiwara no Okikaze


高砂の 尾の上の桜 咲きにけり 外山の霞 立たずもあらなん
takasago no onoe no sakura sakinikeri toyama no kasumi tatazu mo aranan


En Takasago,
hay cerezos en flor
sobre la dunas.
La neblina del monte,
¡si no se levantara!


大江匡房 / Ôe no Masafusa

Takasago ("arenas altas", es decir, dunas) es también el nombre de una de las piezas más famosas de Zeami y del entero repertorio .

sábado, 6 de diciembre de 2008

Para diseñadores y tipógrafos

El librero venezolano Roger Michelena me escribe que la compañía tipográfica Morisawa (de Nobuo Morisawa) ha puesto en línea una nueva versión de Fontpark: Fontpark 2.0: un programa que permite jugar con los caracteres de la escritura japonesa y el alfabeto para dibujar en la pantalla de la computadora. Aquí hay tres ejemplos; los dos primeros son también enlaces al sitio.







martes, 2 de diciembre de 2008

Las cuatro y diez minutos de la tarde

No he visto todavía un ejemplar, pero los primeros se venden ya en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde mi amiga Selva Hernández, que fue ahí como bibliófila, diseñadora, autoridad en ex libris, lectora y curiosa de no sé cuántas cosas, lo encontró y lo compró y me lo contó. Los lectores habituales de estas páginas identificarán quizá de inmediato el kanji 風 que ilustra la portada (en la que en cambio no verán el sello de las Ediciones del Ermitaño, que no sé por qué no lo ponen al frente de sus libros) en alusión al viento del título y al pequeño poema del que procede:

¿Has visto el viento
sobre los arrozales
quedarse quieto?

Escribí esos versos en la pequeña ciudad de Anjô, de la prefectura de Aichi, a las cuatro de la tarde con diez minutos del 22 de mayo de 2004. Lo sé porque tenía la cámara conmigo y saqué de inmediato la foto —no de lo que vi, porque eso quedó en las palabras, sino del lugar donde lo vi. Creo que es la única vez que me ha ocurrido y está bien que el libro se llame así. No lo pensé al nombrarlo, sino sólo ahora que lo escribo.

Have you ever seen it?—

lunes, 1 de diciembre de 2008

Son sólo tres imágenes de otoño

Sin tiempo para escribir aquí estos días, me limito a traer tres imágenes recientes, de cuyas circunstancias espero poder más detallada cuenta en las próximas semanas. No me disgustan.

1)
El 4 de noviembre pasé junto a esta sombrilla maltrecha plantada en el jardín de un restaurante en Matsue, contiguo a la casa que habitó Lafcadio Hearn durante seis meses, recién llegado a Japón. Única de sus residencias que se conserva, se ha vuelto lugar de peregrinaje y atracción principal de la pequeña ciudad.

2) El 11 de noviembre, como había leído unas páginas de Italo Calvino sobre su jardín de arena, fui a visitar el Jisho-ji, donde no había estado hace cinco años. El Pabellón de Plata estaba en reparación y cubierto de andamios y vastas telas, pero había estas hojas.

3) El 25 de noviembre llegué hasta el Sekizan–zen in, un templo en las faldas del monte y a la entrada del bosque en el norte de Kioto que muestra con elocuencia la confusión en que vivieron durante siglos los dos cultos del país. Quizá son símbolos el arce y el cerezo que allí, entrelazados, dan a un tiempo hojas rojas y pétalos rosados, aquí sobre dos hojas de papel.

This one is only for you, originally uploaded by ionushi.

lunes, 24 de noviembre de 2008

No podía faltar un comercial

Comercial para televisión del shampoo Asience, con música de Ryuichi Sakamoto. Salió al aire en noviembre de 2007. El director, Kazuto Nakazawa, lo fue también de la animación en la película Kill Bill I de Quentin Tarantino. Hay otra versión con música tradicional japonesa:

En noviembre de 2007, este corto obtuvo el Premio de Oro, entre más de 17,000 presentados a la convocatoria de los London International Advertising Awards.
.

viernes, 21 de noviembre de 2008

A la luz de la luna es otro el mundo


It is clearly still the moon, originally uploaded by ionushi.


我が心たれにかたらむ秋の空
荻に夕風雲にかりがね
waga kokoro dare ni kataramu aki no sora
ogi ni yûkaze kumo ni karigane


¿A quién le habla
     de este cielo de otoño
           mi corazón?
Noche y viento en los juncos.
Nubes: gritos de gansos.


* * *

夢うつつともわかぬあけぼの
月に散る花はこの世の物ならで
yume utsutsu to mo wakanu akebono tsuki ni chiru
hana wa kono yo no mono narade


No sabemos, al alba,
     si es realidad o sueño:
las flores caen,
     a la luz de la luna,
           en otro mundo.


* * *

見る人を色なる月の 光かな
miru hito wo iro naru tsuki no hikari kana

Le da color
a la luz de la luna
el que la mira.


* * *

雪晴れて鏡をかけぬ山もなし
yuki harete kagami wo kakenu yama mo nashi

No hay montaña
que no sea un espejo.
Nieve sin nubes.


* * *

El alto dignatario eclesiástico Shinkei (1406–1475) no tenía orígenes aristocráticos y, privado de entrada en los círculos poéticos de la corte, desarrolló su carrera en los círculos del renga. Venturosamente, pues es uno de los padres fundadores del género, aunque fracasó en su empeño de encaminar a sus contemporáneos en la vía poética propugnada por la tradición cortesana. Es que ya, por la vía plebeya, el haiku venía en camino y Shinkei, sin saberlo, le abría el paso.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Trece que no son mías pero sí


How could you miss these all?!, originally uploaded by ionushi.

En el centro: close up.
Desde la esquina superior izquierda, en el sentido de las manecillas del reloj: 2. blancamariposa, 3. tea time, 4. IMG_0352, 5. IMG_0921, 6. shadow, 7. IMG_0542, 8. CIMG0014, 9. zoo, 10. IMG_0992, 11. Public as part of the exhibition, 12. yawn, 13. waiting for...

Todas las fotos © lamonse.

martes, 18 de noviembre de 2008

Empecé a tomar fotos al nacer

"Nobuyoshi Araki talks about his work". De Contacts Vol. 2, "Portraits of Contemporary Photographers". Serie iniciada por William Klein, 2000. Uno aquí los dos segmentos que encontré en una y otra página de YouTube.

video

sábado, 15 de noviembre de 2008

Desde el mismo lugar que tantos otros

Un amigo me hizo notar hace tiempo —no a propósito de esta imagen— la similtud entre algunas de mis fotografías y ciertas estampas de Kawase Hasui (川瀬 巴水, 1883 – 1957), quizá el más importante de los creadores de shin hanga, que dieron nueva vida, a principios del siglo XX, a la tradición del ukiyo-e. Tenemos algunos grabados de Hasui, pero no el que aquí aparece. Lo encontré hace un momento en esta página de shinganha.net, buscando otra cosa. Según se lee ahí, la estampa es de 1935 y se imprimió en dos tiradas: una en papel de primera calidad, para consumo interno, y otra en uno más delgado, para exportación. (Era una práctica habitual en tiempos de penuria económica, pero que de otras maneras sigue practicándose en nuestros días. Si uno quiere comprar una cámara fotográfica, por ejemplo, siempre será mejor que elija el modelo para consumo interno, que tendrá más recursos. A diferencia de lo que ocurre en otros países, los japoneses se guardan siempre lo mejor suyo para ellos mismos.)
           La fotografía es del verano de 2007, cuando mi amigo Jesús Guzmán Moya viajó desde Puebla para exponer en Fukuoka y viajamos juntos a Miyajima. El santuario de Itsukushima data quizá del siglo VI, pero su diseño actual y el torii son del XII. Las imágenes que se han tomado desde esta perspectiva son sin duda innumerables.

jueves, 13 de noviembre de 2008

La luna sobre Kioto en el otoño


End point of old Tokaido road, originally uploaded by ionushi.

El Tōkaidō 東海道, el camino del Mar del Este, la más importante de las cinco grandes vías que ordenaban la red de carreteras tendida por los Tokugawa, corría entre Edo y Kioto y tenía uno de sus extremos en el Puente de Sanjô (es decir de la Tercera Avenida) que mandó construir Toyotomi Hideyoshi a finales del siglo XVI. El Tokaido existe todavía, pero ya no llega a Sanjô ni se detiene en Kioto, pues va hasta Osaka, y el puente sigue en su sitio, cruzando el venerable río Kamo, admirable desde el Starbucks vecino. Hacia allá me dirigía yo a toda prisa, con el tiempo justo para llegar a mi cita, cuando la adiviné a mis espaldas y me volví: surgía detrás del anuncio del ryokan Iroha, subiendo ella también apresurada al tiempo que caía la noche, como siempre al principio del otoño, aunque parezca aquí un instante detenida.

Barajemos ahora viejas fotos: I


Como ya conté aquí y aquí, no vi jugar karuta hasta hace casi un año, en el santuario de Yasaka, pese a que tenía ya un lustro trabajando en la traducción de la serie de cien poemas impresos en los naipes y en la memoria de los participantes, en la variante más ilustre del juego. Pero aquella ceremonia y las que antes seguí brevemente en la televisión no tenían el aire doméstico de la reunión en esta fotografía que me hizo llegar Aurelia Gómez hace unos días y que no sé quién haya tomado ni cuándo, ni si el escenario sea una casa o más bien, como me imagino, un ryokan* en el que las amigas pasan la noche juntas y la escena transcurra en espera del baño. Me gusta el aire de otra época no tan remota, ya contemporánea de la fotografía y del cine y por tanto nuestra; me gustan, desde luego, el tatami y los cojines, la indumentaria y la rama del árbol en la estampa; que no haya vasos ni ceniceros en la mesa; las sombras en la pared y la disposición diversa de las manos. Todo tan distinto de lo que ocurre en esta serie de fotografías de la ceremonia que he dicho, el tres de enero de este año:


* Remito a la versión inglesa de la wikipedia porque la española introduce información inexacta.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Tres canciones de Ono no Komachi

Voz: Hamane Yuka
Biwa, Sho: y conducción Nakata Taizo - ZOW
Jushichi (koto de 17 cuerdas): Maruta Miki
Kokyu: Obina Kuniko
Acordeón diatónico: Sakamoto Kazutaka

Como en todas las lenguas, en la japonesa los poemas comienzan por ser canciones y no dejan nunca de aspirar a la música, verbal y mental y aun, muchas veces, instrumental. La que da lecho y cauce a estos tres poemas de Ono no Komachi no es de la época Heian: es música contemporánea para instrumentos tradicionales japoneses, compuesta e interpretada por el grupo T’s color, que fundaron en 1997 Taizo Nakata, productor y director musical, y Yuka Hamane, vocalista. Los poemas figuran en el segundo libro del Kokinshû, que recoge poemas de amor, en una secuencia que aquí he alterado para corresponder al orden en que los presenta el grupo. A costa de la naturalidad, en la traducción he hecho corresponder el orden de los versos al de los segmentos rítmicos del original, de modo que el lector pueda seguir fácilmente la letra de lo que se canta en el video.

思いつつぬればや人の見えつらむ
夢と知りせばさめざらましを

omoitsutsu
nureba ya hito no
mietsuramu
yume to shiriseba
samezaramashi no

¿Porque pensando
en él entré en el sueño,
se habrá mostrado?
De saber que soñaba
no habría despertad
o.

* * *

いとせめてこひしき時は
むば玉のよるの衣を返してぞきる

ito semete
koishiki yori wo
mubatama no*
yoru no koromo wo
kaeshite zo kiru


De tanto y tanto
tiempo que lo he extrañado,
en la morada
negra noche mi traje
vuelvo todo hacia afuera**.

* * *

うたたねに恋しきひとを見てしより
夢てふ物は憑みそめてき

utatane ni
koishiki hito wo
miteshi yori
yume chô mono wo
tanomi someteki

Mientras dormía
pude ver a mi amado
y desde entonces
esto que llaman sueño
es en lo que confío.


DOS NOTAS

* mubatama es el nombre de un tipo de moras y es un epíteto para la negrura; como en la poesía griega el "vinoso Ponto".
* Para soñar con el amado, en la época Heian se volvía hacia afuera el interior de las mangas, que aquí son ya todo el traje — signo de pasión desbordada.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Un poema de Ono no Komachi




小野小町
人にあはむ月のなきには思ひおきて
むねはしり火に心やけをり
hito ni awamu tsuki no naki ni wa omoi okite
mune hashiri hi ni kokoro yake ori


No nos veremos.
En la noche sin luna,
mi amor en vela.
En el pecho sin freno,
mi corazón se quema.

           Ono no Komachi

domingo, 2 de noviembre de 2008

Las cosas son así naturalmente


Otro ex libris visto en Doce palabras. Me limito a copiar el comentario que puse ahí, con muy pocas modificaciones.
           La inscripción dice Onsen (温泉) Shionoyu (塩の湯) en Tochigi (とちぎ en hiragana, es decir 栃木県, prefectura deTochigi). Onsen es literalmente "poza de aguas termales", pero en el letrero y el uso corriente quiere decir "lugar de aguas termales". Tal vez habría simplemente que decir: "Baños Shionoyu". Shionoyu es nombre propio que comparten varios onsen: quiere decir "agua caliente salada". El Onsen Shionoyu de la inscripción se fundó en 1674, cerca del pueblo de aguas termales de Shiobara, que incluye una docena de onsen y es mucho más antiguo (se fundó en 806). La página de la wikipedia sobre el Onsen Shionoyu dice que la temperatura del agua va de 40 a 57℃; no es que varíe, sino que hay varias tinas de distintas temperaturas, en ese rango.
           Bañarse en aguas termales es pasatiempo nacional japonés y los onsen suman cientos. Es práctica de orígenes seguramente religiosos, ligada a los rituales shinto de purificación. De modo que la escena es tradicional, contemporánea y de orígenes rituales. Antes del contacto con Occidente, los baños eran mixtos, y así siguieron casi todos hasta que el puritanismo cristiano obligó a la separación de sexos, sobre todo después de la segunda guerra. Hoy no hay ningún onsen en Tokio u Osaka que no la practique, pero sí en otros lugares. El Onsen Shionoyu es mixto, y las piernas que bajan las escaleras bien pueden ser masculinas. Hay que advertir quizá que los japoneses generalmente miran la desnudez con naturalidad. El que baja apenas mirará a esa mujer que cierra los ojos para reconcentrarse en el placer.
           Un baño al aire libre, como el del dibujo, es un rotenburo (露天風呂), y el del Shionoyu tiene nombre: "Rotenburo Miogaya". Tiene fama de ser uno de los mejores de Japón. En parte es, supongo, por la vista al río Kanomata.

En distintos otoños encendidas



Trece imágenes tomadas en Tokio y Kioto entre 2004 y 2007.

viernes, 31 de octubre de 2008

El fantasma de un libro de fantasmas

Por una anotación en el diario de Murasaki Shikibu se sabe que el Genji monogatari 源氏物語, la Historia de Genji, circulaba ya entre los lectores en 1008, y de ahí que se haya tomado ese año como el de su publicación y este como el de su milenario. La película en dibujos animados que Gisaburo Sugii realizó en 1987 para la editorial Asahi —que celebraba así un siglo de existencia— no puede desde luego sino resumir muy esquemáticamente los cincuenta y cuatro capítulos y las más de mil páginas de la novela, pero da en cambio una idea muy clara del modo en que el vasto público japonés de hoy la imagina, el sentimiento que le despierta y la atmósfera en que la envuelve. Pero vale la pena ver los 11 segmentos en que se ha dividido en Youtube: es una película apreciada por los espectadores y que muchos críticos japoneses consideran una obra maestra.

miércoles, 29 de octubre de 2008

No hay que dejar pasar la eternidad


Naoshima's fragments IX, originally uploaded by lamonse's views.

El título de esta entrada es una frase que me dijo la Monse cuando nos conocimos, hace una eternidad, y luego le robé para un poema, como muchas otras que dice. También la foto es suya, y las dos, la frase y la foto, me vienen bien para mi cumpleaños.

© Monserrat Loyde (de su serie de Naoshima)


martes, 28 de octubre de 2008

No es un pulpo lo que estoy pintando



Shindô Kaneto (Hiroshima, 1912 – ) es el director de la primera película sobre Hiroshima: Los niños de la bomba atómica (原爆の子, 1953); de un poderoso documental sin diálogo sobre una familia pobre de pescadores del mar interior: La isla desnuda (裸の島, 1960); de una de las obras maestras del cine japonés: Onibaba (鬼婆, 1964). Entre el medio centenar de títulos que completan su filmografía, Hokusai Manga (北斎漫画, 1981) no es de la más conocidas ni de las más logradas, pero tampoco es en modo alguno desdeñable. Su mayor mérito está sin duda en la recreación del bajo mundo literario y artístico de la época de Edo, y en el retrato de personajes como los novelistas Ikku Jippensha y Kyokutei Bakin o el pintor Utamaro Kitagawa, que tal vez pasen inadvertidos para un espectador no japonés. Difícilmente se la puede calificar de biografía histórica. La narración prescinde de largos periodos, inventa circunstancias, altera fechas y se centra en la obsesión erótica de Hokusai por una modelo, Onae, vastamente supuesta. Pese al título, no se ocupa mayormente de los Hokusai manga, es decir, los quince prodigiosos volúmenes de dibujos que produjo entre 1811 y 1920 y cuya influencia en la cultura visual de Japón y del mundo es inconmensurable.
           La escena que aparece en el video ocurre hacia el final de la película, cuando Hokusai, a los 89 años, plasma el Sueño de la mujer del pescador. (Licencia cinematográfica: la estampa es de 1820, una década antes). Su hija ha encontrado a una muchacha muy parecida a Onae y del mismo nombre (el encuentro con ella ocurrió medio siglo antes), la ha llevado a casa y el anciano, al verla, se ha exaltado de tal modo que la ha hecho huir. Pero regresa. La mañana siguiente, Hokusai va a la playa y vuelve con un pulpo en una caja y una idea en la cabeza, que seduce a la joven de inmediato. Él, durante la escena, guía su imaginación y sus movimientos:  “las mujeres excitadas arquean los pies”. Al final advierte: “no es un pulpo que viola a una mujer: es el deseo de una mujer por un pulpo lo que pinto”. Aclaración que debiera ser innecesaria.

domingo, 26 de octubre de 2008

Luz que dura instante, nada menos


Close your eyes to see it, originally uploaded by ionushi.

Fausto Larraguíbel acaba de leer la historia del que atrapó el trueno y me pregunta: “¿Se te viene a la mente algún haikú que contenga un relámpago?” Acude este de Bashô:

           Admirable
    
      aquél que ante el relámpago no dice:
    
      la vida huye.

Recuerdo la traducción de Octavio Paz, que comenta el poema al final de su ensayo sobre "Tres momentos de la literatura japonesa". Paz traduce evidentemente la versión de R. H. Blyth:

           How admirable,
    
      he who thinks not, “Life is fleeting”,
    
      when he sees the lightning flash.

El poema en español es mejor: evita el énfasis del primer verso y hace caer el relámpago en medio de un endecasílabo heroico que, si es ajeno a las convenciones del género, se despliega con clara naturalidad en la amplitud que anuncia la palabra "admirable". El cambio de “think not” a “no dice” es afortunado, pues uno de los sentidos secundarios del verbo satoru, pertinente para el caso, es “hablar como iluminado” (irónicamente). Paz señala que el poema “nos abre las puertas del satori”, pero lo hace guiado por la intuición poética y sin saber que esa palabra, satori, está en el poema en su forma verbal, satoru. Es curioso que Blyth, tan criticado por su proclividad a interpretar cualquier haiku en términos del budismo zen —que no siempre viene a cuento— no se detenga en la palabra y en su lugar introduzca una paráfrasis: “who thinks not, ‘Life is fleeting’”. Llama también la atención la palabra “admirable”: tattosa es sustantivo y está más cerca de "noble", "honorable","venerable".
           El original está en una carta en que Bashô le refiere a Suganuma Kyokusai —su corresponsal más frecuente— el descontento que le causó ver a sus discípulos en Ômi tan entregados a la disipación como a la autocomplacencia y con la boca llena de lugares comunes sobre el zen. El poema se refiere a esas bocas flojas. Lo preceden estas frases: «Dijo un gran sacerdote: Hace mucho daño el conocimiento superficial del zen. Aprecié mucho el comentario.»

           稲妻にさとらぬ人の貴さや
    
      inazuma ni satoranu hito no tattosa yo

           Cuánta nobleza
    
      del que no se ilumina
    
      ante el relámpago.

En el segundo verso está implícito el sentido: "—no habla, iluminado,"... En todo caso, es una traducción más literal que la de Blyth y harto menos eficaz que la de Paz. A diferencia de Alan Watts, para quien este poema “dice demasiado para ser un auténtico haiku” —una observación que hace ver a Watts como uno de esos discípulos de que Bashô se lamentaba— Paz supo leerlo:

Crítica del lugar común pero también crítica a nuestra pretensión de identificar, significar y decir. El lenguaje tiende a dar sentido a todo lo que vemos y una de las misiones del poeta es hacer la crítica del sentido. Y hacerla con las palabras, instrumentos y vehículos del sentido. Si decimos que la vida es corta como el relámpago no sólo repetimos un lugar común sino que atentamos contra la originalidad de la vida, contra aquello que efectivamente la hace única. La verdad original de la vida es su vivacidad y esa vivacidad es consecuencia de ser mortal, finita: la vida está tejida de muerte. Pero al decirlo convertimos en dos conceptos, vida y muerte, la vivaz y fúnebre unidad vida-muerte. ¿Hay un lenguaje que diga, sin decirla, esa unidad? Sí, el haikú: una palabra que es la crítica de la realidad, una realidad que es la burla oblicua del significado. El haikú de Basho nos abre las puertas de satori: sentido y falta de sentido, vida y muerte, coexisten. No es tanto la anulación de los contrarios ni su fusión como una suspensión del ánimo. Instante de la exclamación o de la sonrisa: la poesía ya no se distingue de la vida, la realidad reabsorbe a la significación. La vida no es ni larga ni corta sino que es como el relámpago de Basho. Ese relámpago no nos avisa de nuestra mortalidad; su misma intensidad de luz, semejante a la intensidad verbal del poema, nos dice que el hombre no es únicamente esclavo del tiempo y de la muerte sino que, dentro de sí, lleva a otro tiempo. Y la visión instantánea de ese otro tiempo se llama poesía: crítica del lenguaje y de la realidad: crítica del tiempo. La subversión del sentido produce una reversión del tiempo: el instante del haikú es inconmensurable. 


No sé qué diría Bashô. Sé que le asombraría, y sin duda le irritaría, ver cómo la palabra zen se ha vuelto un lugar común en el mundo y anda en boca de todos, para nombrar lo que sea. 

viernes, 24 de octubre de 2008

Una planta en Japón escribe blog

Reuters, 21 de Octubre:

"Midori-san", una planta de 40 cm de alto, situada en la barra de un café en Kamakura, cerca de Tokio, publica diariamente comentarios en un blog con la ayuda de un sensor, que mide señales eléctricas y que mediante un algoritmo las traduce al japonés.
           "En un principio estábamos interesados en lo que sienten las plantas y en las reacciones a lo que no podemos ver", afirmó Satoshi Kuribayashi, un investigador involucrado en el proyecto de la universidad japonesa de Keio.
           La fuerza de las señales eléctricas en la superficie de Midori, son medidas por un sensor y enviadas a un ordenador situado en el café.
           La máquina utiliza un algoritmo para traducir las señales, además de incorporar otros datos, para traducirlos en palabras, que son automáticamente publicadas en el blog de Midori-san: http://plant.bowls-cafe.jp/index.php
           "Hoy estaba soleado y pude tomar mucho sol...me entretuve un poco hoy", dijo el cactus, cuyo nombre significa verde en japonés, el 16 de octubre.
           La última entrada en la bitácora reza: "Estaba nublado. Fue un día frío".
           Kuribayashi aseguró que espera que en el futuro, el blog refleje de forma más precisa las sensaciones de Midori-san.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Luna del sueño efímero del pulpo


Un curioso, muy conocido haiku de Matsuo Bashô que es como el reverso del Sueño de la mujer del pescador recreado por Hokusai:

           蛸壺やはかなき夢を夏の月
           takotsubo ya hakanaki yume wo natsu no tsuki

           Trampa de pulpo:
    
      para ese sueño efímero,
    
      luna de estío.

El takotsubo es literalmente una vasija para pulpos de cerámica sin barnizar que los pescadores depositan en el fondo del mar, atada a una cuerda, para que los pulpos, que buscan siempre refugio en cavidades oscuras, entren para dormir —y, según Bashô, para soñar: brevemente, pues las noches de estío duran poco, y por última vez, porque ha entrado en una trampa.
           En la costa de Akashi, donde Bashô escribió el poema, se practicaba esa forma de pesca. Pero, como en otros casos, lo que el poeta refiere es una visión no de los ojos sino de la imaginación. Vio la luna y pensó en el pulpo y su último sueño. ¿En qué soñaba?

sábado, 18 de octubre de 2008

Sueño de la mujer del pescador


北斎 : 蛸と海女, originally uploaded by ionushi.

Según los comentaristas —la opinión que recoge la Wikipedia es un lugar común— esta imagen prodigiosa de Katsushika Hokusai葛飾北斎, 1760–1849), el mayor de los artistas de ukiyo–e, corresponde al resurgimiento en Japón del shinto y al espíritu festivo con que la religión nativa mira la sexualidad. Las líneas caligrafiadas transcriben un diálogo entre el pulpo y la mujer, que dice haber sido hasta entonces "lo que los hombres llaman una mujer pulpo" (como la que aparece en esta página, donde puede leerse el diálogo en tipografía, y en una curiosa versión inglesa).
           Las derivaciones de esta obra en las artes plásticas son numerosas y forman lo que se denomina erotismo tentacular. Pueden encontrarse en el grabado, la pintura, la escultura, el cine, el manga y —me dice alguien que sabe— los sueños de las sirenas. Dos ejemplos recientes: uno de Makoto Aida, en baja resolución, y otro de Rando Hakuchie.

(La imagen se ve mejor aquí.)

jueves, 16 de octubre de 2008

No la luna esta vez sino su luz


sumiyoshi, originally uploaded by ionushi.

La veneración universal por Matsuo Bashô (1644–1694), el gran maestro del haiku, descansa tanto o más que en sus poemas en la figura ejemplar de un poeta en el que vocación y destino coinciden con plenitud, en feliz acuerdo con el mundo y como ansia cumplida de realidad. Vida entregada a la poesía y poesía ganada para la vida. La imagen del asceta peregrino que sale a la intemperie para encontrar la íntima verdad está sin duda en el origen de la popularidad de Bashô entre nosotros, y no es difícil encontrar reflejos de esa imagen, más o menos deformada, en distintas corrientes de la poesía occidental de los últimos cien años.
           Se ignora con demasiada frecuencia que en la tradición japonesa la idea de una via poetica del conocimiento, análoga a la religiosa y que implica una vocación absoluta y una fidelidad sin vacilaciones, tiene su origen en la poesía cortesana y es muy anterior a la aparición del haiku. La formularon prolijamente Fujiwara no Shunzei (1114–1204) y, sobre todo, su hijo, Fujiwara no Teika (1162–1241), sin duda el hombre de letras más influyente en la historia de Japón y uno de sus poetas mayores.
           En este grabado de Yoshitoshi (1839 - 1892), que pertenece a la serie Cien vistas de la luna, Sumiyoshi, deidad de la poesía en el tumultuoso panteón shinto, se le aparece a Teika, rendido al sueño en el mismo Gran Santuario de Sumiyoshi donde se detuvo el Príncipe Genji camino del exilio en Suma, y le confirma que la vía poética y la senda de Buda no son dos sino una y la misma. Que una deidad del shinto revele la verdad del Buda es muy propio de un país donde los templos de la religión venida del continente se erigen siempre al amparo de las deidades locales. Que sea el espíritu del lugar lo que se manifiesta como voz de la poesía es una verdad universal.
          ¿Y la luna, que no aparece en escena? Está en la luz que la ilumina, desde luego. Pero está también en la figura de Sumiyoshi y en el sueño del poeta. La visión de la luna reflejada en el agua —aquí el agua del sueño— es en la tradición budista imagen de la revelación; si la vía poética y la senda de Buda son una y la misma, la visión de la luna es revelación de la realidad última y de la poesía. También es una verdad universal.

domingo, 12 de octubre de 2008

Visita de dos días a Naoshima


No tengo tiempo para describir los mil y un prodigios que guarda la pequeña isla de Naoshima, en el Mar Interior de Seto, uno de los lugares más extraordinarios de Japón. El lector curioso hará bien en pasearse con detenimiento por las páginas de Benesse Art Site Naoshima para enterarse de qué es lo que malamente muestran estas imágenes, tomadas hace un par de meses con una cámara de bolsillo, durante nuestra segunda visita a la isla, después de cinco años. La música es de Kensaku Tanikawa, hijo del poeta Shuntarô Tanikawa, y pertenece al cd Kiss, en que se alternan y combinan la música de uno y la poesía de otro. Puede descargarse gratuitamente la pieza, que se llama Endless Passion.

Puse una versión con notas que dicen lo que se va viendo aquí.

sábado, 11 de octubre de 2008

"A ver si todavía nos recibe..."


It is just about to begin, originally uploaded by ionushi.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Montañas ya las olas a la luna


En un libro fascinante, The Island of the Fisherwomen, el antropólogo y fotógrafo Fosco Maraini describió a los japoneses —lo citamos el otro día— como gente del mar que ve en las montañas olas solidificadas. Verdes elevaciones que se suceden una a otra sin cesar en la isla, así la noche al día, en perpetua metamorfosis, como las veo ahora mismo por la ventana, ya azules a esta hora de la tarde.
           Tal vez porque he tenido esa visión en mente estos días, y sin duda por el hábito de los antiguos poemas japoneses en que con tanta frecuencia una imagen se desdobla en otra, no como el otro lado de una metáfora sino como la otra ala en el vuelo, vi como vi el ex libris que Reika Iwami grabó para Hiro Yamaguchi. Vi el mar y las olas alzándose a la luna. Vi el oleaje y la espuma resolverse en cimas nevadas. Vi en el perfil de los montes mujeres con rebozo. Y todo era una cosa y otra al mismo tiempo. Pensé, por supuesto: las formas cambiantes del mundo sublunar. Sólo eran inmutables la luna y, más acá, las mariposas. La luna y las mariposas: así supe después que se llamaba el ex libris, una xilografía a tres tintas que guarda entre sus muchas maravillas Selva Hernández.

domingo, 5 de octubre de 2008

Estas hojas caídas lo que dejan


A single fallen leaf on Earth, originally uploaded by ionushi.

Un waka y dos haiku sobre la experiencia de atravesar el “mes sin dioses” de que hemos empezado a hablar. El autor del primero, el monje Noin, es uno de los Treinta y seis poetas inmortales ( 三十六歌仙, Sanjūrokkasen) de Japón. Me gusta cómo contrasta su poema, pura inminencia, con el de Issa, mínima tragedia doméstica. El de Basho es un poema de adiós.

神無月寝覚に聞けば山里の嵐の声は木の葉なりけり
kannazuki nezame ni kikeba yamazato no
arashi no koe wa ko no ha narikeri


Pueblo en el monte.
Despierto al alba, escucho
―voz de tormenta―
las hojas de los árboles
en este mes sin dioses.

能因法師 Noin (988 - 1050)

* * *

神々の留守洗濯や今日も雨
kami-gami no rusu sentaku ya kyoomo ame

Dioses y dioses
ausentes. Lavo ropa:
hoy también llueve.

小林一茶 Kobayashi Issa (1763 –1828)

* * *

留守のまに荒れたる神の落葉哉
rusu no ma ni aretaru kami no ochiba kana

En esta ausencia
todo es ruina; los dioses,
hojas caídas.

松尾 芭蕉 Matsuo Bashō (1644 – 1694)

jueves, 2 de octubre de 2008

En octubre no hay dioses en las islas


izumo-taisha, originally uploaded by troutfactory.

En las tradiciones del shinto, el décimo mes es kannamezuki 神嘗月, mes de la ofrenda ritual de la nueva cosecha; kaminanzuki 醸成月, mes del nuevo sake, y kaminashizuki 雷無月, mes sin truenos. No es difícil ver la relación entre los ciclos de la naturaleza, los ritmos agrícolas y los ritos religiosos a que estos términos aluden. En ese entramado, y sospecho que en cierta contaminación lingüística, está el origen de la palabra kaminazuki o, modernamente, kannazuki 神無月, mes sin dioses, pero ignoro cuál es el origen inmediato de la mitología que lo explica y según la cual en octubre los ocho millones de kami desertan las islas para congregarse en el Gran Santuario de Izumo, convocados por la deidad residente, Okuninushi no Mikoto. A eso se refiere el siguiente poema de Fujiwara no Teika (1162-1241), que ya había aparecido aquí en una versión distinta:

           Qué ofrenda inútil
    
      en este mes sin dioses:
    
      confusamente,
    
      como cintas rituales,
    
      vuelan hojas de otoño.

           たむけしてかひこそなけれ神無月
           紅葉はのさとちりまがへども
           tamuke shite kai koso nakere kaminazuki
           momiji wa nusa to chirimagaedomo


Las nusa (幣), cintas ceremoniales de papel que señalan la presencia divina, son habitualmente blancas, pero según Robert H. Brower “were sometimes made of cloth or paper dyed in five colors — hence the fancied resemblance to autumn leaves”(1). El poema de Teika, con el que se inicia la sección invernal de su Centena de la Era de Shôji (正治百集 : Shôji hyakushû: más datos en Luna en la hierba), parte evidentemente del famoso poema de Sugawara no Michizane que incluye el Hyakunin Isshu:

           Vueltas y vueltas:
    
      no llevé cinta al Monte
    
      de las Ofrendas.
    
      Brocado de arces rojos
    
      por divina manera.

           このたびは幣もとりあへず手向山
           紅葉の錦神のまにまに
           kono tabi wa nusa mo toriahezu tamukeyama
           momiji no nishiki kami no mani mani


En ambos casos la naturaleza paga tributo a los dioses aun cuando los hombres se ven impedidos o se resisten a hacerlo. Lo curioso, lo significativo, lo propiamente japonés es que, en ambos casos, lo hace evocando las obras de los hombres: un brocado en Michizane, un objeto ceremonial en Teika.


Izumo Taisha in Shimane, originally uploaded by agelessfoto.

También se refiere a esa mitología una fábula de Jorge Luis Borges —no la mejor de las páginas que le dedicó a Japón— en la que el título cristiano es, desde luego, irónico.

DE LA SALVACIÓN POR LAS OBRAS

En un otoño, en uno de los otoños del tiempo, las divinidades del Shinto se congregaron, no por primera vez, en Izumo. Se dice que eran ocho millones pero soy un hombre muy tímido y me sentiría un poco perdido entre tanta gente. Por lo demás, no conviene manejar cifras inconcebibles. Digamos que eran ocho, ya que el ocho es, en estas islas, de buen agüero.
    
      Estaban tristes, pero no lo mostraban, porque los rostros de las divinidades son kanjis que no se dejan descifrar. En la verde cumbre de un cerro se sentaron en rueda. Desde su firmamento o desde una piedra o un copo de nieve habían vigilado a los hombres. Una de las divinidades dijo:
    
      Hace muchos días, o muchos siglos, nos reunimos aquí para crear el Japón y el mundo. Las aguas, los peces, los siete colores del arco, las generaciones de las plantas y de los animales, nos han salido bien. Para que tantas cosas no los abrumaran, les dimos a los hombres la sucesión, el día plural y la noche una. Les otorgamos asimismo el don de ensayar algunas variaciones. La abeja sigue repitiendo colmenas; el hombre ha imaginado instrumentos: el arado, la llave, el calidoscopio. También ha imaginado la espada y el arte de la guerra. Acaba de imaginar un arma invisible que puede ser el fin de la historia. Antes que ocurra ese hecho insensato, borremos a los hombres.
    
      Se quedaron pensando. Otra divinidad dijo sin apuro:
    
      Es verdad. Han imaginado esa cosa atroz, pero también hay ésta, que cabe en el espacio que abarcan sus diecisiete sílabas.
    
      Las entonó. Estaban en un idioma desconocido y no pude entenderlas.
    
      La divinidad mayor sentenció:
    
      Que los hombres perduren.
    
      Así, por obra de un haiku, la especie humana se salvó.


(Atlas, 1984.)

1) “Fujiwara Teika’s Hundred-Poem Sequence of the Shôji Era”, Monumenta Nipponica XXXI, Tokyo, 1978.
* かい:甲斐; ちりまがう:散り紛う; Shouji: 正治 1199-1201