
La red de trenes Keihan (京阪) se llama así porque la primera y principal de sus vías une, desde 1910, las ciudades de Kioto (京都) y (大阪) Osaka. De la estación de Hirakata (a 28 kilómetros de la terminal Demachiyanagi, en el norte de Kioto, y 22 de Yodoyabashi, en el centro de Osaka) partió el 10 de mayo el que llamaron Dance Train of May y cuyos vagones, sin dejar de cumplir su función habitual, se convirtieron además en agitado tablado itinerante y escenario cambiante. Los altavoces, en lugar de los habituales avisos del conductor, emitían música clásica y popular, antigua y moderna, y los bailarines desarrollaban coreografías imprevistas para unos espectadores que eran también, para quienes esperaban el tren en cada estación, súbitos figurantes. Un largo teatro por el que desfilaban al fondo, a un lado y otro, las montañas impávidas.
Yo no estuve ahí: lo anterior me lo cuenta y hace ver Masashi Yano, que tiene aficiones curiosas y una cámara de video. También la foto es suya.