Mostrando las entradas con la etiqueta Hirakata. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Hirakata. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de mayo de 2009

Mientras al fondo pasan las montañas

La red de trenes Keihan (京阪) se llama así porque la primera y principal de sus vías une, desde 1910, las ciudades de Kioto (京都) y (大阪) Osaka. De la estación de Hirakata (a 28 kilómetros de la terminal Demachiyanagi, en el norte de Kioto, y 22 de Yodoyabashi, en el centro de Osaka) partió el 10 de mayo el que llamaron Dance Train of May y cuyos vagones, sin dejar de cumplir su función habitual, se convirtieron además en agitado tablado itinerante y escenario cambiante. Los altavoces, en lugar de los habituales avisos del conductor, emitían música clásica y popular, antigua y moderna, y los bailarines desarrollaban coreografías imprevistas para unos espectadores que eran también, para quienes esperaban el tren en cada estación, súbitos figurantes. Un largo teatro por el que desfilaban al fondo, a un lado y otro, las montañas impávidas.
          Yo no estuve ahí: lo anterior me lo cuenta y hace ver Masashi Yano, que tiene aficiones curiosas y una cámara de video. También la foto es suya.

sábado, 25 de abril de 2009

El paisaje es ahora muy distinto

He traducido antes, aquí y en otros sitios, varios poemas del monje Gensei (1623-1688), de la escuela Nichiren. El que publico ahora no interesará a muchos pero me conmueve por razones personales: describe un paisaje cuyas coordenadas puedo ver desde las ventanas del edificio en que trabajo. No he averiguado dónde está la Cueva del León, pero el Monte Ikoma, a cuyos pies practicaba la caza la aristocracia Heian en campos reservados (Kin’ya), es uno de los límites del paisaje desde mi cubículo. El río Yodo, ya se sabe, está a unos pasos, lo mismo que el Amano. Nagisa es lo que hoy se llama Gotenyama: fue lugar imperial de hanami para el príncipe Koretaka, según sabemos por el Ise monogatari. (No hay que confundir, por cierto, el Templo de Ise del título, que se encuentra en Takatsuki, al otro lado del río Yodo, con el Gran Santuario de Ise.)


LO QUE VI AL VISITAR EL TEMPLO DE ISE

Tiende otra vez sus rayos el sol de la mañana,
ya amarillas las cumbres de la verde montaña.
Ha pasado el chubasco y el Monte Ikoma surge,
oculta aún la Cueva del León entre las nubes.
Allende el río Yodo, más lejos el Amano,
uno a otro hacia Kin’ya se suceden los campos.
Dicen que hubo antaño en Nagisa un Albergue:
¿por quién florecen hoy sus cerezos de nieve?