domingo, 16 de marzo de 2008

Interminablemente el infinito


Every gate open to a gate, originally uploaded by ionushi.

Nada más importante, aquí, que guardar las formas y marcar los límites. De ahí que haya una y otra vez que presentarse, declarar la identidad, pronunciar y escuchar discursos, dar y recibir tarjetas. De ahí, también, que saludemos la primavera y la aparición de los cerezos, las primeras cigarras del verano, los grillos y la luna del otoño, los vientos del otoño que anuncian el invierno. De ahí que vayamos de templo en templo, de santuario en santuario, presentando nuestros respetos, tocando la campana, encomendándonos a todos los dioses. Nos asomamos una y otra vez a lo desconocido, las puertas se suceden una a otra. Pero no entramos: cada puerta da a otra puerta, no pasamos del umbral.  Como en Fushimi Inari, donde diez mil y tantos torî (ese arco que señala en los santuarios del shinto el límite entre el espacio profano y el sagrado) se suceden por una senda vertiginosa que sube y baja por el monte a espaldas del santuario, a veces bifurcándose para volver a encontrarse, todo el tiempo perdiéndonos. Entramos interminablemente y no acabamos de entrar. ¿Por qué, si nos extenúa, quisiéramos que continuara siempre?

viernes, 14 de marzo de 2008

Al alba enmarañados los cabellos

長からむ 心もしらず 黒髪の みだれてけさは 物をこそ思へ
nagakaran kokoro mo shirazu kurokami no midarete kesa wa mono wo koso omoe

¡Quién sabe cuánto
duren tus sentimientos!
Enmarañados
tengo al alba el cabello
negro, y los pensamientos.

Taikemon In no Horikawa

Sabemos que la autora de este poema “de la mañana siguiente”, hija de Minamoto no Akinaka, estuvo al servicio de Taikemon–In, consorte del Emperador Toba (1103 – 1156), pero no mucho más. O sí: pues se conservan sesenta y seis poemas suyos en antologías imperiales. Este es el número 80 del Hyakunin Isshu.

jueves, 13 de marzo de 2008

Con el pretexto de que no es de aquí


A good example of bad manners, originally uploaded by ionushi.

Habíamos ido, un domingo de agosto hace dos años, a hojear libros y estampas en Kanda con Anamari Gomís, que pasaba unos días en Tokio, y nos dirigíamos después como de costumbre a Yabu Soba, cuando de pronto vimos, sentado a la barra del Café Veloce de Awajichô, a mi amigo Johnny Walker, que no sólo se llama de veras así en la vida real y en Kafka en la playa, la novela de Murakami en la que aparece y muere y no, sino que con ese nombre es japonés y de ahí que no le faltara autoridad para decirnos, apenas supo a dónde íbamos: “Naa, that's the one for gaijin. I'll show you the real thing”, y conducirnos acto seguido a Matsuya (1-13 Kanda-Suda-chou, Chiyoda; 千代田区神田須田町1-13), propiedad de la misma familia a que pertenece Yabu soba y no menos antiguo aunque sí menos escenográfico, sin jardines ni sapos de piedra ni esteras de paja, como se advierte en la foto, que no es de ese día y en cuyo primer plano aparece no Johnny sino Jorge Hernández Tinajero, que hace un año andaba por aquí y que evidentemente no es japonés, aunque le vaya bien la ropa de Muji y Uniqlo, porque si lo fuera no habría dejado los palillos metidos en el tazón ni estaría rellenando él mismo su vaso, malas maneras de mesa frecuentes en los extranjeros de paso, y en algunos residentes que conozco.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Lo mismo economistas que poetas

Nunca olvidaré cómo alzó las cejas el atareado Jefe de nuestra Misión cuando Donald Keene contó, en el curso de su intervención en aquel homenaje a Octavio Paz que ya mencioné hace unos días, lo bien que se lo pasaba el poeta al frente de la Embajada de México en la India:

"En 1965, por casualidad, coincidimos en Nueva Delhi. Yo iba de turista, no sabía que él estuviera ahí y me alegró mucho encontrarlo. Percibí una gran felicidad en él; creo que fue su época más plena. Su trabajo como embajador no era excesivo y podía dedicar su tiempo y sus energías a estudiar. Se interesó profundamente en el arte y el pensamiento de la India, que siempre le habían atraído mucho. Seguramente pasaba algún tiempo en el despacho, pero se dedicaba a sus propios estudios y la consecuencia fue un libro maravilloso, quizá el mejor que conozco sobre la India y el más interesante: Conjunciones y disyunciones."

Es curioso cómo coincide esa imagen con la que dibujan los párrafos de la reseña
con que John Kenneth Galbraith saludó en 1977 la aparición de otro libro de Paz, escrito no en esos años sino en su evocación: Vislumbres de la India

"Hace treinta y tantos años, cuando me desempeñaba como embajador en la India, descubrí que, si no hacía el trabajo que mi equipo podía hacer igualmente bien o aun mejor, podía terminarlo todo en no más de tres horas al día, excepto en las crisis ocasionales. El resto del tiempo no me quedaba sino leer telegramas del Departamento de Estado sobre asuntos que ya conocía, en los que más bien no creía o que no decían nada importante. Así que con la conciencia razonablemente tranquila me dediqué en realidad a escribir. Salieron dos o tres libros, uno de ellos, mientras todavía ocupaba yo el despacho, bajo seudónimo. No me pareció que fuera práctico aclarárselo al Secretario de Estado Dean Rusk.
             "En el reconocimiento de esta situación en el mundo diplomático, México está bastante más adelantado que los Estados Unidos. Ha enviado tradicionalmente a sus mejores escritores e investigadores al extranjero para que aprovechen el tiempo libre de que ahí felizmente disponen. Carlos Fuentes pasó muchos meses en la Embajada de México en París, donde se convirtió en una figura dominante en el medio literario francés. Y Octavio Paz estuvo dos veces en la India (después de servir también en París), donde fue durante seis años Embajador de México. Las relaciones entre México y la India siendo lo que son, o más precisamente lo que no son, tenía bastante tiempo para leer, viajar, reflexionar sobre la vida y la historia del finalmente complejo, a veces incomprensible país. Estaba bien darle esa oportunida a un poeta.
Uno de los resultados fue, muchos años después, este libro delicioso [Vislumbres de la India].
[. . .]
"Que no haya duda. Tener poetas en el cuerpo diplomático es una idea maravillosa. Este libro es sin duda la prueba."

  • "Envoy of Mexico and the Muse", by John Kenneth Galbraith, The Washington Post Book World, Vol. 27, April 20, 1997, p. 3. En Contemporary Literary Criticism. Ed. Jeffrey W. Hunter. Vol. 119. Gale Group, Inc., 1999. eNotes.com. 2006. 12 Mar, 2008

lunes, 10 de marzo de 2008

Humo será sin huella entre las nubes

したもえに おもひきえなん けぶりだに あとなき雲の はてぞかなしき

Arde en secreto
mi amor y se consume;
es humo apenas
y duelo al fin, qué triste,
de una nube sin huella.

Vale la pena tener en cuenta que en Japón el destino de los cadáveres es el fuego antes que la tierra: vemos el humo de la cremación, que se realizaba a cielo abierto. Sospecho que ese humo hará pensar inevitablemente al lector de habla española en Góngora ("en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada") y en Sor Juana ("es cadáver, es polvo, es sombra, es nada"), pero si las imágenes son las mismas los sentidos son divergentes: aquí lo que termina en nada no es, como en los barrocos, la vanidad de las apariencias sino la pasión soterrada —la he llamado amor, pero omoi es algo a la vez más vago y menos ideal: sentimientos, pensamientos, tal vez —en el sentido de los antiguos— cuidados.  La voz, además, no es admonitoria; no escuchamos una lección moral sino un lamento desgarrado. Hay que señalar también que la asimilación del cuerpo enamorado a una nube está en el poeta Minamoto no Sanetomo, discípulo de Fujiwara no Teika, compilador principal del Shinkokin wakashû. No es extraño pues que en esa famosa antología imperial este poema dé inicio, se dice que por decisión del Emperador Retirado GoToba, a la segunda serie (propiamente: el segundo rollo) de poemas de amor. Es uno de los más famosos de su autora, a la que se conoce como "la Hija de Shunzei"  (1170–1241) aunque era en realidad nieta de Fujiwara no Shunzei, quien la adoptó como hija. No era hermana, pues, de Teika y tampoco su hija, sino su sobrina.

viernes, 7 de marzo de 2008

El blanco de la nieve, entre los árboles


Not a single leaf but snowflakes, originally uploaded by ionushi.

Nevaba desde el alba, intermitentemente, a ratos bajo el sol, nunca con demasiada fuerza. Luego de visitar el Chion-in, al pie del Higashiyama, habíamos llegado hasta el Pabellón Dorado, pero antes de acercarnos a la orilla del estanque, y de unirnos ahí a la multitud,  nos entretuvimos en el Hôjô, el edificio de los monjes superiores, inesperadamente abierto y donde en esos días podían admirarse las puertas corredizas pintadas por Kano Geki en la época de Edo —junto a otras muy recientes y más bien desafortunadas, paraísos chillones de la new age. Nada, sin embargo, que no diluyera en un instante la visión de la nieve levísima cayendo pero no acumulándose, disolviéndose al tacto con la grava o el musgo, entre las rocas del jardín seco. Desde ahí, sentado en la veranda, vi esas ramas desnudas. No era de noche, como parece, ni la nevada era tan recia, como ya dije. Eran las dos y media de la tarde y los copos innumerables que se ven o se adivinan, invisibles en los velos del aire denso, se acumularon sólo en la distancia entre la veranda y el árbol allá lejos, al otro lado del agua, a espaldas de la gente, anulada por un lente gracias al cual luego pude ver con asombro, como ustedes ahora si se acercan, que el blanco de la nieve, entre los árboles, tiene un resplandor verde.

jueves, 6 de marzo de 2008

Hasta en las nubes siguen discutiendo

Treinta y tantos títulos preceden en la bibliografía del poeta Ban’ya Natsuishi, ya mencionado aquí, al trilingüe que hoy recibo: 地球巡礼 / Pellegrinaggio terrestre / Earth Pilgrimage (Albalibri, Milán, 2007). Es, naturalmente, una colección de haiku (Ban'ya preside la World Haiku Association) y una colección de estampas, a veces extrañísimas, recogidas en Japón (

           龍の骨より生まれては笑う我
           Este que nace
           del hueso de un dragón
           soy yo sonriendo.

), Estados Unidos, Italia, Eslovenia, Bali, China, Túnez (

           川はここにて消滅牛と鶏の歌
           Aquí el río
           se termina: canción
           de vaca y pollo.

), París, Turkía y Macedonia (

           雲の上でも唖者と聾者は争えり
           Sobre las nubes
           sordos y mudos siguen
           sus discusiones.

), países todos por los que Ban'ya ha ido recitando sus versos y propagando su credo — el de que la poesía esencial está en el haiku. (No sé si venga a cuento recordar, a propósito del último poemita, que en el lenguaje de la poesía clásica japonesa, “sobre las nubes” es una manera de referirse a la familia imperial, o si hagamos bien en no resistir a la tentación de entender esas palabras como nuestro “estar en las nubes”, que no queda mal.)*

* Publicado esto, me aclara Ban'ya que escribió el poema en un avión, así que he cambiado levemente la traducción.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Shuntarô Tanikawa: Rechazar

No sé quién haya sido el autor de la traducción que aparece en este video. Aquí está el original:

拒む

山は
詩歌を
拒まない

雲も
水も
星々も

拒むのは
いつも
ヒト

恐怖で
憎しみで
饒舌で

Oiga, usted que sabe japonés

Repita esto.

domingo, 2 de marzo de 2008

El poeta a la orilla de sí mismo


Small Frog at the Old Capital, originally uploaded by ionushi.

En un librito precioso de 1996: One Hundred Frogs, Hiroaki Sato reunió cien traducciones al inglés del haiku de Bashô: 古池や蛙飛び込む水の音 furuike ya kawazu tobikomu mizu no oto. Debe de haber ya más (y si se sumaran las que se han hecho a otras lenguas el volumen crecería considerablemente) pero muchas veces menos que los poemas japoneses que lo citan, comentan, parodian y reescriben de uno u otro modo. Me gusta particularmente este senryû anónimo:

           芭蕉翁ぽちゃんというと立ち止まり
           Bashô-ô pochan to iu to tachidomari

           El viejo Bashô
           ante el chapaleteo
           queda suspenso.

Me gusta, claro, que el viejo venerable (así hay que leer 翁) ocupe el lugar del viejo estanque, y que lo veamos detenido (tachidomari es literalmente "de pie, detenido") en espera de la inminente revelación, atento a lo que está por llegar, el oído dispuesto, la mente en blanco. Y me gusta también que en lugar del "sonido del agua" del original lo que oigamos sea una onomatopeya: pochan, que he traducido como "chapaleteo" para aludir así, ya lo habrá entendido el lector, a la traducción de Octavio Paz:

           Un viejo estanque:
           salta una rana ¡zaz!
           chapaleteo.

...que, como observó Fernando Rodríguez Izquierdo en El haiku japonés, "es onomatopéyico donde el verso japonés no lo es" —et pour cause.