sábado, 2 de mayo de 2009

Dos lectores, dos siglos, un gorrión

No dejo de acordarme: de muchacho,
a solas con mis libros en el templo,
rellenando mi lámpara de aceite,
amé las noches largas del invierno.

Ryokan (1758 - 1831)

3 comentarios:

El Duilfo dijo...

Te he estado leyendo aunque casi nunca comente.

Esta es, probablemente, la entrada que más me ha gustado de Margen del Yodo.

Siento que se borran los límites que definen al lector, al escritor y al pájaro. Tanto en la foto como en el texto.

Selva Hernández dijo...

Preciosa, Aurelio, preciosa.

Lady Jesus dijo...

¡Qué buena foto!