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viernes, 22 de mayo de 2009

Donald Richie y el cine japonés

Donald Richie ha publicado más de cuarenta libros; ninguno, creo, se ha traducido al español. Mala cosa, porque se trata de un escritor formidable, pero la distracción es fácil de explicar: Richie tiene un único tema, Japón, el país en el que vive desde hace sesenta y cinco años. Podemos citar a Susan Sontag:
"Japón es el lugar, el tema, la ocasión del flujo de libros brllantes que Donald Richie ha ido sacando sobre las paradojas de la modernidad, la cultura y la diferencia cultural, el mundo de la imagen, el arte, la conducta, la belleza, la moda, la conformidad, la sinceridad, los placeres de ser extranjero. (...) Nadie ha pensado tan amplia y concretamente (tan útilmente, por lo mismo) como Richie sobre cómo una determinada cultura suma contradicciones, les da coherencia, las trabaja, resiste el cambio y cambia. Donald Richie es un Tesoro Internacional Viviente".
La siguiente es una conversación sobre el cine japonés, tema sobre el que Richie es, sin duda alguna, el mayor experto no japonés.

lunes, 18 de mayo de 2009

Encuentro de Japón con Occidente


Videos tu.tv

viernes, 15 de mayo de 2009

Mientras al fondo pasan las montañas

La red de trenes Keihan (京阪) se llama así porque la primera y principal de sus vías une, desde 1910, las ciudades de Kioto (京都) y (大阪) Osaka. De la estación de Hirakata (a 28 kilómetros de la terminal Demachiyanagi, en el norte de Kioto, y 22 de Yodoyabashi, en el centro de Osaka) partió el 10 de mayo el que llamaron Dance Train of May y cuyos vagones, sin dejar de cumplir su función habitual, se convirtieron además en agitado tablado itinerante y escenario cambiante. Los altavoces, en lugar de los habituales avisos del conductor, emitían música clásica y popular, antigua y moderna, y los bailarines desarrollaban coreografías imprevistas para unos espectadores que eran también, para quienes esperaban el tren en cada estación, súbitos figurantes. Un largo teatro por el que desfilaban al fondo, a un lado y otro, las montañas impávidas.
          Yo no estuve ahí: lo anterior me lo cuenta y hace ver Masashi Yano, que tiene aficiones curiosas y una cámara de video. También la foto es suya.