lunes, 9 de julio de 2007

El sauce y el mono

No sabemos si José Juan Tablada estuvo de veras en Japón durante unos meses de 1900, o si en realidad escribió en San Francisco, California, las crónicas de viaje que forman En el país del sol. Sabemos que, contra lo que se ha dicho mucho tiempo, no fue el primer poeta hispanoamericano que escribió haiku en su propia lengua. Pero tal vez haya sido el primero en advertir plenamente que en esos pequeños poemas japoneses había no una nueva forma —los versos del haiku español están ya en la seguidilla— sino una lección formal, de la que cabía desprender una enseñanza moral. No era un nuevo aire de copla lo que había que aprender de Basho y sus compañeros, sino una manera distinta de ver y de sentir. Los haiku de Tablada, que no se ajustan a la métrica de cinco y siete, son una “lección de cosas” — y lo que enseñan es levedad y transparencia:

EL SAÚZ
Tierno saúz
casi oro, casi ambar,
casi luz…

Una estampa impresionista dicha como entre labios, en una secuencia de versos en que la imagen se va difuminando. Tierno es lo que aún no madura, lo que aún no es del todo, lo que casi es. Y lo que casi es el saúz es algo cada vez más leve: oro, ambar, luz. Un árbol, se diría, a punto de transfigurarse en espíritu… como el mono de otro poema famoso:

UN MONO
El pequeño mono me mira…
¡Quisiera decirme
algo que se le olvida!

Se ve la sombra de aquel árbol en este pequeño (tierno) mono que casi recuerda algo, que casi piensa, que casi es humano y cuyo pasmo está a punto, también, de transfigurarse en espíritu. Si el saúz parece reclamar el pincel de Claude Monet, el mono podría rascarse la cabeza en un manga de Hokusai.

1 comentario:

Víctor Gayol dijo...

Es cierto lo que dices sobre la "lección de cosas" y el desajuste métrico. Hay dos, por ejemplo, que no pasarían nunca por haiku, siendo como son tan desbordados; pero la imagen es tan bella y sugerente que lleva a ese estado de espíritu que da un buen haiku:

Mariposa nocturna

Devuelve a la desnuda rama,
mariposa nocturna
las hojas secas de tus alas

Hojas secas

El jardín está lleno de hojas secas;
nunca vi tantas hojas en sus árboles
verdes, en primavera.