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martes, 8 de diciembre de 2009

Ladrón por el camino del crepúsculo

Uno de los poemas más celebrados de Matsuo Bashô es este:

この道や ゆく人なしに秋の暮れ
kono michi ya yuku hito nashi ni aki no kure

Linealmente:

este - camino - ¡ah! / que vaya - hombre - no hay - en /otoño - de – atardecer

Una versión aceptablemente literal, sin mayor gracia: “Al atardecer, en el otoño, no va nadie por este camino.” Otra, en verso y respetando la cuenta métrica:

¡Este camino!
No va nadie por él.
Tarde de otoño.

Es mucho mejor la versión que publicó Octavio Paz en 1957, en la primera edición de Sendas de Oku (UNAM):

Este camino
ya nadie lo recorre
salvo el crepúsculo.

Paz prescinde de la exclamación en el primer verso, dándole así un tono más introspectivo al poema, y de la mención del otoño en el tercero. Además, tiene el acierto de añadir el adverbio “salvo” en el tercer verso, que hace del crepúsculo no ya una referencia temporal sino algo más: una presencia, casi una persona. La versión fue tan bien recibida que sirvió de título a un libro de Cortázar e impulsó a Mario Benedetti a escribir los haikus más populares de la lengua española:
Hace tiempo que soy lector de haikus, pero confieso que el primero que me sedujo como forma poética se lo debo a Julio Cortázar, cuyo título postumo, Salvo el crepúsculo, fue tomado de un notable haiku de Matsuo Bashoo (1644-1694): "Este camino / ya nadie lo recorre / salvo el crepúsculo". Años después me enteré de que la traducción pertenecía a Octavio Paz (en colaboración con Eikichi Hayashiya).
En 1970, para la segunda edición del libro (Seix-Barral), Paz introdujo una mínima variación, que mejora prosódicamente el poema:

Este camino
nadie ya lo recorre,
salvo el crepúsculo.

Pero Cortázar y Benedetti le sacaron poco jugo al poema. Ayer, en Twitter, Salvador Mendiola publicó “su” versión: “Este camino,/ ya nadie lo recorre,/salvo el crepúsculo.” Repite todas las palabras de Paz, en el orden de la primera versión, y añade una coma innecesaria. Cuando le comenté que debía haber señalado quién era el autor de la traducción, dijo que él “había traducido del japonés”, que “todo ser humano es digno de todas las palabras y las ideas; todas son nuestras, ninguna es de alguien” y otras zarandajas. Pero es absolutamente inverosímil que, traduciendo directamente del japonés, haya llegado a exactamente la misma versión de Paz, con las peculiaridades señaladas. Lo que hizo fue con toda seguridad otra cosa: corregir levemente la versión de Paz, sin darse cuenta de que así la regresaba a un estado anterior, y atribuírsela.

jueves, 15 de octubre de 2009

Más ranas: ahora veintitantos haiku

Algunos de los poemas que se leen a continuación, como los cinco del Man'yoshû que publiqué poco antes, figuran en el ensayo de Lafcadio Hearn que ocupa en la entrada anterior: en ese caso las traduje del inglés, como correspondía; estas versiones son directas y difieren de aquellas en más de un caso.


手をついて歌申しあぐる蛙かな
宗鑑


Manos al piso,
la rana humildemente
da su poema.

Sôkan

* * *

西行のように座って鳴く蛙
一茶


A la manera
de Saigyô se sienta
la rana —y croa.

Issa

* * *

春は鳴く夏の蛙は吠へにけり
鬼貫


En primavera
cantan y en el verano
croan —las ranas.

Onitsura

* * *

橋渡る人にしずまる蛙かな
凉菟


Cruzaba el puente
alguien y se callaban
todas las ranas

Ryôto

* * *

風落ちて山あざやかに蛙かな
大江丸


El viento cae,
se aclaran las montañas,
hora de ranas.

Oemura

* * *

日は日くれよ夜は夜明けよと鳴く蛙
蕪村


De día oscurecen
el día, de noche aclaran
la noche: —ranas.

Buson

* * *

我を見て苦い顔する蛙かな
一茶


Me mira,
amargo el gesto,
la rana.

Issa

* * *

おれとしてにらみくらする蛙かな
一茶


A ver si puede
sostener la mirada,
piensa la rana.

Issa

* * *

親分と見えて上座に鳴く蛙
一茶


La rana lleva
en su silla de honor
la voz cantante.

Issa

* * *

産みそうな腹をかかえて啼く蛙
一茶


La rana croa
—el estómago pronto
dará a luz.

Issa

* * *

取り附かぬ力で浮ぶ蛙かな
才草


Con el impulso
de su desprendimiento
flota la rana.

Jôsô

* * *

押し合うてなくと聞こゆる蛙かな
北支

Se oye cómo
croan entre empellones
las ranas.

Hokushi

* * *

田を売りていとど寝られぬかわずかな
北支


Vendí el terreno
y el croar de las ranas
me quita el sueño.

Hokushi

* * *

いうぜんとして山を見る蛙かな
一茶


Tranquilamente
una rana se ha puesto
a ver los montes.

Issa

* * *

泳ぐ時よるべなきさまの蛙かな
蕪村


Todas las ranas
cuando nadan parecen
desamparadas.

Buson

* * *

浮草に乗って流るる蛙かな
圭左


Hierba al garete
con una rana a bordo
en la corriente.

Keisa

* * *

松風を打越して聞くかわずかな
才草


Viento en los pinos:
un golpeteo, y se oyen
ranas del bosque.

Jôsô

* * *

たたづめば遠くも聞ゆ蛙かな
蕪村


Si estoy de pie
puedo también de lejos
oír las ranas.

Buson

* * *

閣に座して遠き蛙を聞く夜かな
蕪村


En el palacio,
sentado, oigo de lejos
ranas —la noche.

Buson

* * *

我が庵や蛙初手から老いを鳴く
一茶


Junto a mi choza
ranas: desde el principio
“viejo” me croan.

Issa

* * *

古池や蛙飛び込む水の音
芭蕉


El viejo estanque,
el salto de una rana,
ruido del agua.

Bashô


* * *

一つ飛ぶ音に皆飛ぶ蛙かな
和及


Un solo salto
se escucha y dan un salto
todas las ranas.

Wakyu

* * *

我が門へ知らなんで這入るかわずかな
一茶


Cruza mi puerta
inadvertidamente
una ranita.

Issa

* * *

月涼し蛙の聲のわきあがる
子規


La luna es fresca
y la voz de las ranas
está en crecida.

Shiki


Versiones de Aurelio Asiain

domingo, 12 de abril de 2009

Una campaña en contra de las moscas


Foto: © Masashi Yano: Mosca que guarda el Tofukuji

Mi amigo Masashi Yano, que tiene aficiones curiosas, me envía una nota publicada en el periodico Asahi el 3 de abril de este año que reproduzco aquí, con la traducción resumida hecha por él mismo: 
東京中のハエ全滅を(1925年8月)

真夏の一日、東京市民がハエを追いかけ回した。1925(大正14)年8月15日、市が音頭をとった「ハエ捕りデー」。紙面には「東京中のハエ全滅の意気で後ろ鉢巻の全市民飛行機も飛び出す騒ぎで」という見出しがついた。
43万の世帯に駆除薬を無料で配り、約2メートル四方のハエを一瞬で焼き殺すという「新兵器の火炎噴霧器」なども用意した。「各町では大太鼓をたたいて『ハエ退治』と触れ回った」。本所区(現墨田区)では商品目当ての子供が前夜からハエを捕まえて早朝から区役所へ押しかけた。
この1日で何匹のハエが捕れたのかはわからないが、直前に西神田署管内であった「ハエ捕り週間」では56万匹を退治したというから、全市では相当な数になるだろう。
(朝日新聞4月3日金曜日朝刊)

EXTERMINAR TODAS LAS MOSCAS DE TOKIO

En el abril de1925, el gobierno de Tokio organizó el "Día de la caza de moscas”.
           El gobierno metropolitano repartió gratuitamente insecticida a la población. Además, pequeños lanzallamas, capaces de matar moscas en dos metros a la redonda.
           Se desconoce la cantidad total de moscas cazadas. Pero hay datos de que en “la semana de la caza de las moscas” en Kanda, se cazaron más de 560.000. Es de suponer que el número fue considerable.
(Asahi Shinbun, 3 de abril de 2009)
Para quien no haya vivido en Japón, la historia quizá parezca inverosímil, pero es más bien típica y muestra rasgos característicos: el temor a la contaminación, el afán por cuidar las apariencias, la meticulosidad obsesiva, la necesidad de ritualizar, la preferencia por las soluciones tecnológicas, para mencionar los más evidentes. Hay temas para un antropólogo y enigmas para un reportero: ¿cómo llevaron la cuenta de las víctimas?; ¿qué ocurrió más allá de Kanda?; ¿cuál fue el destino de los cadáveres?; ¿había premios para los exterminadores? ¿queda alguno de esos lanzallamas?
           Y sobre todo, ¿nadie se opuso a la campaña? Después de todo, si no fuera por las moscas, Issa no habría escrito el famoso poema que citábamos el otro día. Eso parece decir este haiku de Hisao:
蝿のいる國だからこそ一茶の句 — 久夫
hae no iru kuni dakara koso issa no ku

País de moscas
—y de versos de Issa,
en consecuencia.
Eso parece… pero es posible que aquí la palabra kuni no se refiera a Japón sino a Shinano, tierra de Issa y frecuente objeto de escarnio, como el Lepe de España. El poema, entonces, no sería vindicativo, sino todo lo contrario.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Las hormigas y el sol cruzan el parque


Not so bad to be blue, originally uploaded by ionushi.

Con un saludo a don Gervasio Montenegro

No imaginé que las dos breves notas de la semana pasada sobre el haiku suscitarían tantas respuestas, al pie y por correo, en prosa y en verso. Ninguna me alegró tanto como el puñado de “poemillas de falsa japonería” que me remitió Luis Vicente de Aguinaga. Pese a la cautela con que los describe su autor, alguno (así el primero, con las hormigas como kigo de verano y el sol como kireji) es un perfecto haiku; algún otro (el último, admirable, pero menos visión que idea) no lo es del todo o no lo es para nada. Todos son desde luego poemas indudables, y el título común indica que han de leerse como una secuencia —a la que guía la orientación japonesa y une el andar por los bordes y dobleces del tiempo. Reproduzco, con autorización de Luis Vicente, cuatro de los poemas.

A  D E S T I E M P O

En pocas horas
las hormigas y el sol
cruzan el parque.



Grietas del cielo:
asoma, en la tormenta,
un sol arisco.



Uvas, racimos:
hay, en las telarañas,
gotas de lluvia.



Tiempo en espera:
tras la noche, otra noche
aguarda un día.



Luis Vicente de Aguinaga

martes, 26 de agosto de 2008

Luminoso y neumático el espíritu


ほたるかな, originally uploaded by ionushi.

Va para Eko

A propósito del poema de José Kozer sobre Meng Hao-jan (o Meng Haoran, 689-740 C.E.) que publiqué hace unos días, recordé este dibujo encantador de Yosa Buson (1716–1784), el gran pintor, calígrafo y poeta de la época de Edo a quien se debe la copia más famosa del Oku no hosomichi de Bashô, y que aquí se autorretrata con los ojos cerrados frente a un libro ocioso en la mesa de estudio, pensando este haiku:

学問は尻からぬけるほたるかな
Horas de estudio:
¿luciérnagas, tal vez,
que suelta el culo?


Ocurrencia que hace años provocó esta:

For Yosa Buson
—A Japanese, and smart—
That was poetry and art:
A humble enlightenment
Or a lightening fart.

martes, 18 de marzo de 2008

Tira el pincel, saca la cámara


This is a state of mind, originally uploaded by ionushi.

Rudyard Kipling se asombraba, en las crónicas periodísticas que escribió en Japón quince años después de que el país se abriera a Occidente, de la afición japonesa por la fotografía. En el caso del empresario Shinzo Fukuhara (1883-1948), que tras hacer estudios de farmacia en Estados Unidos y de pintura en Europa se dedicó a la industria de los cosméticos (fue el segundo presidente de Shiseido, compañía fundada por su padre, y quien trazó sus rasgos definitivos) se trato de una verdadera pasión. Poeta también, Fukuhara es autor de estos versos:

      Corre descalzo por el campo
      Sacude las ramas de un árbol
      Salta sobre una zanja
      Grita
      Aúlla
      Tira el pincel
      Saca la cámara
      Gira los lentes
      Toma una foto y otra y otra

Forman parte de uno de los muchos escritos sobre fotografía que publicó para emprender, al mismo tiempo que otros lo hacían en Occidente, una crítica decidida del pictorialismo fotográfico. Un pintor, decía Shinzo Fukuhara, atiende a la línea, la forma, la composición; un fotógrafo es ante todo sensible a “los tonos de la luz y la sombra”. Era una crítica marcada por la sensibilidad japonesa y que desligaba la fotografía de la pintura para acercarla a la poesía. En un ensayo escrito, como los versos anteriores, en 1926, Fukuhara escribió:

Tomar una fotografía es como componer un haiku, sólo que con una cámara. No es más complicado que disparar el obturador cuando llega el momento, y se puede tomar la foto en una décima de segundo. Cuando el momento llega es como si el corazón se hubiera fundido con la naturaleza y vuelto uno con ella... Los límites artísticos de la fotografía no son, me parece, distintos de los de la poesía.

Las fotos de Shinzo Fukuhara no hacen pensar, en efecto, en la agitación de los versos arriba citados sino en la iluminación serena de un haiku. Para no infringir los derechos de autor, remito al lector a la Colección de fotografías de Shinzo Fukuhara y Roso Fukuhara que hay en el sitio web de Shiseido. Me gusta pensar que la que ilustra esta invitación, y que tomé en Motohakone una tarde de mayo de 2002 (no tan tarde como hace pensar la niebla que llegaba) les debe algo a las de los dos hermanos.



(Nota escrita y publicada —no recuerdo dónde— en 1997 “para saludar los 95 años de Manuel Álvarez Bravo”.)