miércoles, 3 de septiembre de 2008

Las hormigas y el sol cruzan el parque


Not so bad to be blue, originally uploaded by ionushi.

Con un saludo a don Gervasio Montenegro

No imaginé que las dos breves notas de la semana pasada sobre el haiku suscitarían tantas respuestas, al pie y por correo, en prosa y en verso. Ninguna me alegró tanto como el puñado de “poemillas de falsa japonería” que me remitió Luis Vicente de Aguinaga. Pese a la cautela con que los describe su autor, alguno (así el primero, con las hormigas como kigo de verano y el sol como kireji) es un perfecto haiku; algún otro (el último, admirable, pero menos visión que idea) no lo es del todo o no lo es para nada. Todos son desde luego poemas indudables, y el título común indica que han de leerse como una secuencia —a la que guía la orientación japonesa y une el andar por los bordes y dobleces del tiempo. Reproduzco, con autorización de Luis Vicente, cuatro de los poemas.

A  D E S T I E M P O

En pocas horas
las hormigas y el sol
cruzan el parque.



Grietas del cielo:
asoma, en la tormenta,
un sol arisco.



Uvas, racimos:
hay, en las telarañas,
gotas de lluvia.



Tiempo en espera:
tras la noche, otra noche
aguarda un día.



Luis Vicente de Aguinaga

8 comentarios:

Víctor Gayol dijo...

Ciertamente el primero es, en español, un haiku perfecto: dieciseis sílabas contenidas en una bella imagen. Sin embargo, y pese a la cautela de Luis Vicente,haces una observación que implica su traducción al japonés (kigo - kireji), que nos deja a los lectores que apenas empezamos a trazar dos o tres kajis con tembloroso pulso a la espera de una explicación más detallada. Me encantaría que ahondaras sobre ese poema.
Con respecto al resto, desde ya empiezo a leer a Luis Vicente. El segundo, sobre todo, me dejó un excelente sabor de boca: ese sol arisco en medio de la tormenta es, definitivamente, un hallazgo.

Aurelio Asiain dijo...

Diecisiete sílabas. Los versos agudos en español se cuentan como si tuvieran una sílaba más (porque lo que cuenta para el ritmo es en realidad dónde cae el acento).
Kigo y kireji son términos que expliqué en las dos entradas anteriores; pero basta pulsarlos en esta para ir a la página correspondiente de wikipedia.

Víctor Gayol dijo...

Tienes razón: diescisiete... había olvidado la regla del verso agudo.
Y sí, ya vi tu juego con el poema de Zaid. AHora me queda más claro. Gracias.

yiokun dijo...

preciosos, me han gustado mucho el primero y el tercero...

saludos

Paola Cescon dijo...

Aguda suma una sílaba, grave no modifica, esdrújula resta una sílaba (amén de diéresis, sinéresis, sinalefas y hiatos que dejan escurrir alguna "trampita métrica") Es así ¿no? Vengo leyendo los post, interesantísimos. Nunca incursioné con el Haiku, me "queda corto", lo he hecho con el Tanka (5-7-5/7-7) que me da un poco más de aire.
Leyéndote me atacó una inquietud (máxime viendo tus fotos, maravillas artísticas) el occidental ¿tiene la capacidad de conectarse con la naturaleza y el entorno del mismo modo que el oriental? Deleitaba tus fotos al tiempo que pensaba: "Así rodeado cualquiera logra una conexión sublime" También pensé que quizás era excusa, que no se debía a que vivir en grandes ciudades nos alejara de madre natura, que tal vez, simplemente era cuestión de comenzar a mirar más allá de lo que NO se ve.
Beso

Aurelio Asiain dijo...

Bueno, Paola, yo no soy oriental, así que no sé cómo miran los orientales. Y además, ¿qué quiere decir "oriental"? Los japoneses no se parecen a los chinos, ni a los coreanos, ni a los indonesios, ni a ningún otro pueblo asiático que yo conozca. Yo, si te fijas, nunca escribo sobre Oriente. Escribo sobre Japón, que es lo que conozco, lo que vivo y lo que me gusta ver. Lo que sí sé es que en ningún lado veo lo que veo aquí.

Beso.

Paola Cescon dijo...

Que no sos oriental (bue, Japonés, si nos vamos a poner a hilar a lo Aracne) ¡ya lo sé! Te iba a escribir un "chiste viejo" en respuesta a tu "cómo miran los orientales" (me lo reservo) En la última oración develás toda mi intriga. Un exelentísimo poeta argentino, Leopoldo "Teuco" Castilla, tiene la suerte de poder, por placer, recorrer el mundo; en cada travesía gesta un nuevo libro. En uno de sus últimos viajes (China, Nepal, Vietnam) nació "Bambú" una mirada atinádisima de una filosofía de vida sobre otra completamente diferente. Uno puede transportarse gracias a lo magistral de sus versos pero, definitivamente, no es lo mismo ver que imaginar.
Beso

Toni dijo...

Paola, creo que la sensibilidad de Aurelio es tan delicada que lo llevó a Japón y no al revés.
Me recuerda a Samuel Taylor Colleridge cuyo Kubla Khan ha sido cuestionado por haberlo escrito bajo los estímulos del opio. Y yo me pregunto: ¿si yo estuviera bajo los influjos de una droga podría escribir versos tan hermosos como los que él escribió? La respuesta es tan obvia como ociosa la pregunta.
Entonces coincido contigo: es cuestión de comenzar a mirar más allá de lo que NO se ve.
No importa dónde estés siempre tenemos la posibilidad de mirar el mundo con otros ojos.