domingo, 10 de agosto de 2008

Por los alrededores, un domingo


, originally uploaded by ionushi.

Hemos ido muchas veces al Gran Santuario de Inari, y alguna vez quisimos recorrer hasta el fin la senda sagrada, sólo para descubrir que es interminable. Otra vez, ante una de las bifurcaciones, nos sorprendió el eco de una música ritual, esa música para entretener a los dioses del shinto, y por ir donde nos llamaban los tambores y címbalos dejamos el camino. Las más de las veces no hemos hecho sino recorrer unos pocos metros, hasta el punto en que el amigo al que acompañamos siente satisfecha la curiosidad o perdido el ánimo.
           Lo que no habíamos hecho es visitar los templos cercanos, que las guías olvidan. A siete u ocho minutos de camino está el Sekiho-ji (石峰時), un templo de la escuela de Obaku) que encabeza el cercano Manpukuji, en Uji. No es muy antiguo: data de 1762, y el edificio mismo no tiene mayor interés, más allá de la evidente influencia china de la entrada. Pero en el monte al que el templo da acceso se congrega, a la sombra de los bambúes y entre la hojarasca, una asamblea de iluminados. Atentos al rumor del musgo, meditando el zumbar de los insectos, están ahí recordando a Buda y representando escenas de su vida desde que así los formó y dispuso Ito Jakuchû, ese excéntrico al que hoy muchos tienen por el mayor pintor de la época de Edo, y que ahí vivió los últimos años de su vida. Son 500, y algunos pueden verse aquí.
           Muy cerca está el Zuiko-ji, de la secta Nichiren. En días señalados pueden verse los tesoros del reservorio y aquel en que dimos inesperadamente con el templo no era uno de esos, pero estoy seguro de que ninguno será tan espléndido como la sorpresa de descubrir que el fundador es uno de mis poetas favoritos: el monje Gensei, del que aquí pueden leerse algunos poemas. Los traduje del inglés, porque están escritos en chino, como mucha de la poesía de los monjes budistas japoneses. Pongo aquí uno más, esta vez traducido del japonés:

           旅の空何かわびしき世を捨てて出にし身には古里もなし
           De viaje, el cielo
           ¿por qué parece triste?
           Yo, que ahora salgo,
           le di la espalda al mundo:
           ningún pueblo es mi pueblo.


           A pocos metros del Zuiko-ji nos encontramos con esto.

5 comentarios:

Miguelángel Diazmonges de la Escosura dijo...

Delicioso paseo, gracias por llevarme.

Marta F. dijo...

Bello poema!

Anónimo dijo...

"alguna vez quisimos recorrer hasta el fin la senda sagrada, sólo para descubrir que es interminable"

qué hermoso paseo!

Sandra

フランシスコ dijo...

"Ningún pueblo es mi pueblo", bella y sencilla frase. ¡Cuánto se dice con sólo cinco palabras!

Saludos,

F.

Tashano dijo...

Hola!!!es la primera vez que te leo, pero la verdad no sera la última , tu escrito me ha parecido precioso.
Un saludo
Tashanookaasan